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Área Investigación OFTOCLINIC

Queremos compartirles una noticia muy alentadora, ya que en el área de Investigación de OFTOCLINIC hemos realizado exitosas pruebas de un tratamiento innovador que estamos utilizando para curar heridas difíciles en la córnea.

Plasma Enriquecido para curar córneas dañadas

Cuando esta zona frontal del ojo sufre una lesión o una úlcera (que puede ser muy dolorosa y afectar la vista), los tratamientos habituales, como las gotas hidratantes o algunos medicamentos, simplemente no logran cerrar la herida. En estos casos complejos, la medicina regenerativa nos ofrece una herramienta poderosa: el Plasma Rico en Factores de Crecimiento (PRGF).

Piensen en el PRGF como unas «gotas súper curativas» preparadas a partir de su propia sangre. El proceso es sencillo: tomamos una pequeña muestra de su sangre y, mediante un proceso controlado, aislamos y concentramos las plaquetas. Estas plaquetas están repletas de «factores de crecimiento» (proteínas como PDGF, EGF y TGF-β) que son esenciales para iniciar la regeneración de las células y reparar los tejidos dañados.

Hemos estado evaluando el impacto de estas gotas de PRGF en pacientes con lesiones epiteliales que no responden a las terapias estándar. Los resultados de esta serie de casos son muy positivos: los tres pacientes estudiados mostraron una mejoría en la agudeza visual, una reducción de los síntomas (menos dolor) y una mejoría en la salud de la superficie ocular.

Figura 1. (A) Imagen preoperatoria que muestra un pterigión nasal Grado 3 (flecha) en el ojo izquierdo con leve afectación del eje visual. (B) Complicación postoperatoria al día 3: desplazamiento del injerto con exposición escleral completa (flecha), indicativo de escleromalacia en etapa temprana. (C) Superficie conjuntival que muestra una recuperación significativa y formación de tejido de granulación (flecha) después de 14 días de tratamiento intensivo con suero autólogo y gotas oftálmicas de PRGF. (D) Restauración completa de la superficie conjuntival (flecha), observada 30 días después de la cirugía inicial, tras la colocación exitosa de un injerto conjuntival superior.

Vimos que el PRGF demostró ser eficaz y seguro, incluso en situaciones muy difíciles, como úlceras que no eran infecciosas o complicaciones graves después de una cirugía. Por ejemplo, en un caso, la úlcera mejoró notablemente a las 72 horas de comenzar el tratamiento. En otro, un paciente con una úlcera neuropática (asociada a parálisis facial) logró una curación completa en 14 días.

Figura 2. (A) Biomicroscopía del ojo izquierdo que muestra una úlcera corneal superior con afectación estromal y pannus periférico asociado, antes de iniciar el tratamiento con PRGF. (B) Imagen de biomicroscopía después de 30 días de terapia con PRGF, demostrando una curación epitelial completa con leucoma corneal residual y evidencia de remodelación estromal.

Lo más importante es que el PRGF no solo ayuda a cerrar la herida, sino que también tiene el potencial de promover la curación minimizando la cicatrización. Si bien es una gran herramienta, recuerden que su uso está contraindicado si tienen infecciones bacterianas activas en el ojo o ciertas enfermedades virales sistémicas.

De esta manera, el PRGF es una alternativa prometedora que complementa muy bien nuestros tratamientos, sobre todo cuando los métodos convencionales se quedan cortos.

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